¿Por qué un sujeto miente?
¿Qué argumentos le conducen a recurrir a la mentira?
La mayoría, no tienen ese argumento, porque en realidad no saben por qué
mienten, ignoran su precaria condición.
Cuando mienten, lo hacen porque saben que no han obrado como ha de ser,
porque de manera subjetiva reconocen que su proceder es incorrecto. Muy
seguramente no mentirían acerca de un logro, del alcance de una meta, caso
contrario, lo haría por dobles intereses o capciosidad.
Quien dice una mentira muy pronto se verá inducido a volverlo a hace,
surge la necesidad de no permitir que esa mentira inicial se venga a pique, que
se descubra la verdad es una opción que el mentiroso no contempla. Así que de
repente vuelve a mentir, será tremendamente necesario mentir una vez más para
"tapar" esa mentira inicial, bien haya sido esta de pequeña o gran trascendencia.
Ahora, nuestro pequeño pastorcillo mentiroso ha construido un castillo
de mentiras. Aquí viene la analogía.
Una carta de naipes no puede mantenerse en pie por sí sola, necesita de
otra carta para no caer, pero muy pronto la arena empezará a causar fricción, y
estas cartas perderán estabilidad, así que es necesaria una carta más. El
viento del mar sopla inclemente y la turbulencia no se hace esperar, de modo
que en respuesta a este ajetreo, prontamente el castillo de naipes es enorme y
con bases bien cimentadas. El rigor del mar no tiene contemplación alguna, unas
fuertes olas, la brisa zozobrante y la arena movediza, hará imposible que la
fortaleza del castillo se mantenga, y su estrepitosa caída no se hará esperar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario