¿Hasta qué punto sabemos qué está bien? ¿Cómo poder ejercer
soberanía sobre nuestras decisiones? Decisiones que afectan fuertemente nuestro
desarrollo, la realización o frustración de nuestras metas trazadas.
Pero, ¿cómo saber qué es lo que está bien?, sabiendo que lo que
para muchos es generalmente aceptado como bueno, por otros es reprobado. Las
cosas de la vida, lo expreso así para no entrar en conjeturas, tienden a ser
buenas o malas en la medida que se interpongan o no con nuestros ideales, con
nuestros propósitos a cumplir. Lo que para un sujeto de occidente es un modelo
de vida a seguir, muy probablemente no lo sea para un individuo de oriente, o
musulmán.
Los seres humanos están dotados de libre albedrío, aquel
sustantivo que les permite ejercer su voluntad, y que siempre el hombre
defiende y resalta cuando cree que un agente externo le está privando de este
arbitrio. No pretendo hacer extenso lo que quiero compartir con ustedes, así
que diré que nuestra libertad de percibir ciertas formas, cosas, eventos,
sensaciones, tendencias o incluso sofismas, como buenas o malas, se la debemos
a nuestro albedrío, de ahí la razón por la que muchos rechazan lo que les sea
ajeno a su percepción de la vida; de este modo se incurre en la ignorancia,
haciéndose torpes en extremo, seres con poca capacidad de raciocinio, que no
han sabido aplicar en sus vidas aquél reclamado y merecido albedrío.
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