sábado, 11 de mayo de 2013

El amor y...



(Escribiré en primera y tercera persona en algunas ocasiones)

Tanto que decir, tanto que declarar, que no hallo cómo iniciar. No sé cómo darle forma a mis ideas, organizar las ideas es muy importante, así y solo así se puede reflejar lo que realmente pensamos. Y es que hablar del amor, es un tema, como muchos, de nunca acabar, pero este guarda un especial interés, es más íntimo, porque unimos nuestros sentimientos -por así decirlo-, es especialmente no material, y así debería de ser. El amor en la mayoría de las veces, causa felicidad, lealtad, abnegación, seguridad, protección, armonía y un sinfín de cualidades que se desarrolla hacia ese ser amado.

Para que surja el amor entre dos sujetos, debe primero de existir la atracción, donde esta es la resultante de cualidades y características, tanto físicas como sentimentales, donde estas se complementan y guardan relación con el prototipo, ya sea definido o no, por la persona con quien surgió dicha atracción. Depende de las circunstancias lo que ha de seguir, pero a partir de ese momento empieza el momento que requiere de especial interés y concentración, porque es aquí donde se definirá la esencia de ese amor, que sea innato, legítimo, genuino, donde prevalezca el respeto; se deberán aprender a complementarse y algunas veces, a soportarse, buscar ese punto de equilibrio, que no es fácil de hallar, encontrar la manera de estar bien consigo mismo, de no abandonar su personalidad, y a la vez, ser la persona que el otro sujeto acepta y aprueba; de esta manera habrá armonía, se disfruta de la compañía de la otra persona, hasta llegar al punto de percibir a esa persona parte alícuota de sí mismo, que al momento de pensar en el ser amado, se puede decir que llegaría a ensimismarse.

Tal vez al utilizar el pronominal ensimismarse, algunos puedan pensar que es enfermizo y egoísta, manifestando así una postura posesiva, y podría ser, pero, me refiero a la razón de ser del amor, en ese caso, es muy bello sentir tal cosa

He de connotar que me refiero al amor recíproco, a aquel que es correspondido a plenitud. Al estar en un alto grado de armonía, y pudiendo sobrellevar y solucionar los desmanes que se presentan, estos sujetos tienen la libre elección de consumar su amor, iniciar relaciones sexuales, de lo oportuno o contraproducente que resulte este acto, lo trataré en otra ocasión.

El amor consiste también en fijarse metas, en forjarse las maneras de la realización de los mismos, contribuir para ver esos propósitos materializados; esto es además una coyuntura de unión fuerte, que se convierte en una razón principal de compartir su vida con alguien.

No se ha de ignorar que los inconvenientes surgen, que los tropiezos están ahí, encontrar los mecanismos de cómo solucionarlos, es el desafío, se ha de probar cuán inteligentes somos, no ignorando que la inteligencia es la capacidad para resolver los problemas, esto nos hará adquirir sabiduría. Los obstáculos son diversos y aparecen para, fortificar la relación, o en su defecto,  deteriorarla.

Un problema gravísimo es la infidelidad, donde al ser descubierta, la persona burlada expresará sentimientos, que pueden llegar a ser contradictorios. Generalmente se opta por desligarse de la otra persona, del infiel, en romper con toda ligadura, y sobre todo la sexual. Esta expresión es apenas comprensible, pues se hace como muestra de defensa y orgullo. Aquí es donde se ha de ser lo suficientemente inteligentes para resolver el problema, para sanar las heridas causadas, para lograr lo que parece difícil de recuperar, la confianza.

Concluiré diciendo que, el amor es la más bella expresión de nuestro ser, que nos conlleva a la felicidad, un camino que es encantador recorrer, resulta de la necesidad del hombre de vivir en comunidad y de sentirse amado.



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